El 5° Tribunal Oral en lo Penal de Santiago dictó una condena de 5 años y un día de presidio contra Rodrigo Alfaro, un hombre de 45 años, por causar lesiones graves gravísimas a una mujer durante una riña ocurrida en abril de 2022 en la comuna de Cerrillos. El disparo —efectuado con un arma tipo escopeta— impactó directamente en el ojo derecho de la víctima, dejándola completamente ciega. Era su único ojo funcional.
El hecho ocurrió en medio de un conflicto entre familias rivales, un tipo de violencia que ha ido en aumento en distintos sectores urbanos, similar a lo documentado en Prisión preventiva por homicidio en Recoleta | Señal de la violencia urbana 2025, donde se advierte cómo disputas locales escalan rápidamente a hechos de extrema gravedad.

1. La investigación y el juicio: testimonios decisivos
La audiencia de juicio oral, desarrollada el 21 y 22 de octubre, permitió al fiscal José Solís presentar un conjunto amplio de evidencia testimonial y documental. La declaración de la afectada fue considerada verosímil, y su relato fue respaldado por funcionarios policiales y testigos presenciales que presenciaron el ataque.
La defensa intentó argumentar que no existió dolo, señalando que Alfaro habría disparado con la intención de “disuadir” al grupo rival y no de herir a la mujer. Sin embargo, el tribunal estimó que el acusado actuó con conocimiento de las consecuencias potenciales de su acción, rechazando la tesis defensiva y decretando la condena.
2. Un patrón que se repite: violencia en sectores residenciales
Casos como este reflejan dinámicas de violencia que no siempre se relacionan con crimen organizado, pero sí con conflictos vecinales y riñas que escalan con rapidez.
Esta realidad coincide con lo analizado en Robos nocturnos en Santiago Centro | Patrones captados por CCTV, donde se detalla cómo episodios de riesgo ocurren en espacios cotidianos, a pasos de viviendas y comercios.
Este tipo de hechos, aunque distintos en naturaleza, comparten un mismo punto crítico: la vulnerabilidad de zonas residenciales donde no existe vigilancia permanente o donde los conflictos previos entre vecinos pueden escalar sin mediación.
3. Reforzar seguridad en entornos habitacionales: un desafío pendiente
La condena en Cerrillos abre nuevamente el debate sobre cómo fortalecer la seguridad en comunidades urbanas, especialmente en barrios donde las rondas preventivas, la vigilancia tecnológica y la coordinación vecinal son insuficientes.
En Seguridad en condominios | Guía completa para edificios 2025 se describe cómo los espacios residenciales que integran sistemas de control, cámaras activas y protocolos claros reducen significativamente los riesgos de agresiones, riñas y hechos violentos.
La combinación de guardias capacitados, iluminación adecuada y monitoreo constante permite anticipar conflictos antes de que escalen a consecuencias irreversibles, como ocurrió en este caso.
Empresas como Federal Seguridad, con experiencia en vigilancia humana y monitoreo CCTV, han reforzado su presencia en zonas con incidentes similares, especialmente en comunas que experimentan tensiones barriales relacionadas con convivencia y disputas vecinales.
4. Violencia cotidiana que exige mayor prevención
La riña que terminó dejando ciega a la víctima no fue un hecho espontáneo: se desarrolló en un contexto de tensiones previas entre dos grupos familiares.
El tribunal, al imponer la condena, reconoció que la gravedad del daño causado y el uso de un arma de fuego justificaban la pena en su grado más alto.
Este caso vuelve a instalar la conversación sobre cómo prevenir la violencia en barrios urbanos antes de que llegue a instancias judiciales. La coordinación comunitaria, el patrullaje profesional y el monitoreo continuo son herramientas clave para evitar que conflictos domésticos o barriales deriven en lesiones irreversibles o incluso homicidios.
Conclusión
La condena de 5 años y un día para el autor del disparo en Cerrillos refleja una dinámica preocupante: conflictos interpersonales que escalan rápidamente a violencia extrema en entornos residenciales.
El caso, al igual que los hechos analizados en Recoleta y Santiago Centro, demuestra que la seguridad urbana en Chile enfrenta un escenario complejo donde la prevención temprana y la vigilancia especializada son más necesarias que nunca.
Soluciones de seguridad profesional —como las implementadas por Federal Seguridad— continúan siendo una pieza clave para proteger a las comunidades y anticipar riesgos antes de que se conviertan en tragedias.