Un guardia de seguridad no es policía, y eso genera confusión constante sobre qué puede y qué no puede hacer legalmente dentro de un condominio, empresa o recinto privado. Entender estos límites es clave tanto para quienes contratan el servicio como para los propios guardias, ya que actuar fuera de sus facultades puede generar consecuencias legales tanto para el guardia como para la empresa que lo contrata.
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Qué es y qué no es un guardia de seguridad privada
En Chile, la seguridad privada está regulada principalmente por la Ley N° 19.303 y el Decreto Ley N° 3.607, y quien ejerce como guardia debe contar con la acreditación OS10, otorgada por Carabineros de Chile tras un curso de formación obligatorio.
Un guardia de seguridad es un civil con funciones específicas dentro de un recinto privado, no un agente de la fuerza pública. Esto significa que sus facultades están limitadas al espacio donde presta servicio, y no equivalen a las de un carabinero o funcionario policial.
Qué puede hacer un guardia de seguridad dentro de sus facultades
Solicitar identificación para el ingreso. Dentro de un recinto privado, un guardia puede exigir identificación o validar credenciales antes de autorizar el acceso, ya que esto forma parte del control de acceso que la propiedad le encomendó.
Realizar rondas y vigilancia visual. Puede supervisar las instalaciones, reportar anomalías y mantener registro de lo observado durante su turno.
Detener a una persona en flagrancia. Igual que cualquier civil en Chile, un guardia puede retener a alguien que es sorprendido cometiendo un delito de forma evidente, mientras se espera la llegada de Carabineros. Esta facultad no es exclusiva de los guardias: aplica a cualquier persona bajo la figura de flagrancia, pero un guardia capacitado sabe cómo hacerlo de forma correcta y segura.
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Qué no puede hacer un guardia de seguridad
No puede detener a alguien sin flagrancia. Un guardia no tiene la facultad de retener a una persona simplemente por sospecha, sin que exista un delito evidente ocurriendo en ese momento.
No puede usar fuerza desproporcionada. Cualquier intervención física debe limitarse a lo estrictamente necesario para controlar la situación, nunca exceder ese límite expone tanto al guardia como a la empresa que lo contrató a responsabilidad civil o penal.
No puede portar armas sin la autorización correspondiente. El uso de armamento por parte de un guardia está sujeto a requisitos adicionales y no todos los servicios de seguridad están habilitados para ello.
No puede actuar fuera del recinto que se le encomendó. Sus facultades se limitan al espacio físico donde presta servicio, no puede intervenir en la vía pública ni en propiedades distintas a las que fue asignado.
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Qué pasa si un guardia actúa fuera de sus límites legales
Cuando un guardia excede sus facultades, ya sea deteniendo a alguien sin flagrancia, usando fuerza excesiva o actuando fuera del recinto asignado, tanto el guardia como la empresa que lo contrató pueden enfrentar responsabilidad civil o penal, dependiendo de la gravedad del hecho.
Por esta razón, contar con guardias certificados en OS10 no es solo un requisito administrativo: la certificación incluye formación específica sobre estos límites, precisamente para reducir el riesgo de que un guardia actúe de forma incorrecta por desconocimiento de la ley.
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Por qué esto también le importa a quien contrata el servicio
No solo el guardia asume riesgo al exceder sus facultades. La comunidad, empresa o administrador que contrató el servicio también puede verse involucrado si no exigió que el proveedor cumpliera con la normativa vigente, o si no estableció protocolos claros de actuación.
Por eso, al contratar un servicio de guardias, conviene confirmar que la empresa cuenta con OS10 vigente, que capacita a su personal sobre estos límites legales, y que existen protocolos escritos sobre cómo debe actuar el guardia ante distintos escenarios.
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Da el siguiente paso
Un guardia de seguridad bien capacitado protege tanto a los residentes o trabajadores como a la propia empresa que lo contrata, precisamente porque conoce hasta dónde puede llegar dentro de la ley. Contar con un servicio que entienda y respete estos límites no es solo una obligación legal, es parte de una seguridad real y sostenible en el tiempo.
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