Los robos en edificios y condominios en Chile han experimentado un cambio profundo entre 2023 y 2025. Los datos de la Subsecretaría de Prevención del Delito (SPD) muestran que los ingresos delictuales sin violencia —es decir, aquellos realizados sin romper accesos y sin forcejeo visible— aumentaron un 28% en la Región Metropolitana durante ese periodo.
El fenómeno se explica por una evolución clara: los delincuentes ya no buscan forzar puertas, sino ingresar sin que nadie los note.

Este giro coincide con lo planteado en Control de acceso con guardias | Operación segura y profesional 2025, donde se advierte que el mayor riesgo moderno no está en el exterior del edificio, sino en la facilidad con la que desconocidos pueden integrarse al flujo cotidiano de personas.
1. El ingreso silencioso: la técnica más usada en 2025
Las investigaciones de Carabineros y Fiscalía han identificado un patrón recurrente en edificios de alta densidad: delincuentes que ingresan imitando el comportamiento de un residente, utilizando ropa normal, mochilas, audífonos o incluso bolsas de compras para mezclarse sin llamar la atención.
Este método destaca por tres razones:
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No genera ruido.
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No requiere herramientas.
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Es extremadamente difícil de detectar para guardias sobrecargados.
Los robos registrados bajo este patrón comparten un comportamiento casi idéntico:
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El sujeto observa el edificio durante días.
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Identifica horarios de mayor movimiento.
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Entra caminando detrás de un grupo o aprovechando el flujo natural de residentes.
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Una vez dentro, baja inmediatamente a subterráneos o pasillos internos.
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Comete el robo en menos de 4 minutos y abandona el edificio sin generar sospecha.
Este tipo de delito se ha vuelto especialmente común en edificios cercanos a polos urbanos como Tobalaba, Ñuñoa Plaza, Manuel Montt, San Isidro y Recoleta.
2. Mezclarse con residentes: la mayor ventaja para el delincuente moderno
Según datos de la SPD, un edificio de alta densidad en la RM puede recibir más de 120 visitantes diarios entre repartidores, servicios, amigos, encomiendas y residentes que no siempre se conocen entre sí.
Ese flujo enorme permite que desconocidos pasen inadvertidos.
Tres factores lo explican:
1. Alta rotación de arrendatarios
En comunas como Santiago Centro y Ñuñoa, más del 50% de los departamentos se arriendan, lo que reduce el nivel de conocimiento entre vecinos.
2. Normalización de la presencia de desconocidos
Delivery, aplicaciones de compra, visitas por día, mudanzas y técnicos generan un entorno donde “ver a alguien nuevo” es cotidiano.
3. Velocidad del entorno urbano
En zonas como Tobalaba —descritas en Robos de bicicletas cerca del MUT: cómo operan en subterráneos de edificios— el flujo es tan alto que resulta prácticamente imposible distinguir a un intruso de un residente legítimo.
3. Los subterráneos: el nuevo escenario principal del delito
La Fiscalía Metropolitana Oriente confirma que más del 70% de los robos internos ocurren en subterráneos y bicicleteros.
Los edificios cercanos al MUT, Plaza Egaña, Escuela Militar y Ñuñoa Plaza comparten el mismo patrón:
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cámaras mal ubicadas,
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iluminación deficiente,
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rutas internas sin vigilancia,
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zonas ciegas entre pilares,
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estacionamientos con puertas laterales sin sensores.
En Robos de bicicletas cerca del MUT: cómo operan en subterráneos de edificios se evidencia que los delincuentes conocen estos espacios tanto como los residentes, y saben que son lugares donde pueden moverse sin ser vistos.
Los robos de bicicletas —que aumentaron un 35% en Santiago Oriente entre 2023 y 2024— demuestran cómo este tipo de delito depende menos de la fuerza y más de la ubicación estratégica dentro del edificio.
4. Qué está pasando afuera también influye adentro
La evolución del delito en espacios privados guarda relación con lo que ocurre en bienes fiscales.
En Robos en Bienes Nacionales | Regiones con mayor aumento según cifras oficiales 2025 se señala que los delincuentes prefieren zonas con:
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baja supervisión,
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visibilidad limitada,
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rutas de salida rápidas,
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mezcla de personas conocidas y desconocidas.
Los edificios en sectores urbanos replican esta misma configuración.
En zonas como:
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Providencia
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Ñuñoa
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Las Condes
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Independencia
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Estación Central
la circulación intensa de personas permite que un delincuente pase totalmente desapercibido, incluso dentro de un condominio de alta seguridad.
5. Guardias OS10: exigencias más altas y escenarios más complejos
El rol del guardia cambió radicalmente.
En edificios con gran densidad o cercanos a polos comerciales, los guardias enfrentan:
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múltiples ingresos simultáneos,
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validación de decenas de entregas por hora,
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residentes apurados,
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alta rotación de visitas,
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cámaras antiguas con poca cobertura.
En este contexto, la labor del guardia se vuelve mucho más compleja:
no basta con vigilar, sino que debe leer patrones, distinguir comportamientos y detectar cambios en el flujo habitual.
Empresas como Federal Seguridad han reforzado operativos en edificios donde este problema es crítico, apoyando con:
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supervisión remota,
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rondas digitales,
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análisis de puntos ciegos,
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protocolos de prevención basados en comportamiento,
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mejoras en la distribución visual del guardia durante horas punta.
Conclusión
Los robos en Chile 2025 dejaron de depender del ruido, del forzado de puertas o del enfrentamiento.
Hoy la delincuencia se apoya en la movilidad urbana, la densidad residencial y la facilidad para mezclarse entre residentes.
Los nuevos métodos se basan en:
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ingreso silencioso,
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anonimato interno,
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desplazamiento rápido,
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uso de zonas sin visibilidad,
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explotación de la sobrecarga operativa del guardia.
Comprender estos patrones permite anticipar situaciones de riesgo y rediseñar la seguridad desde lo más básico: el acceso.